La mayoría de la gente está convencida de que el leasing de un coche es como el renting, y cree que tiene que comprar el coche para que sea suyo.
En cierto modo, es cierto. Un leasing es un contrato por el que el arrendatario (es decir, tú) paga al arrendador una cuota mensual durante un plazo determinado. Al final de ese plazo, el arrendatario tiene la opción de comprar el coche a un precio muy reducido, puesto que ya lo ha amortizado mediante los pagos del leasing. Puede optar por un vehículo nuevo o continuar y comprar el coche.
Con una compra directa, firmas un contrato con un banco o una entidad de crédito, que paga al concesionario por el coche y tú pagas las cuotas. Una vez pagados todos los plazos, el vehículo pasa a ser tuyo y puedes quedártelo, cambiarlo o venderlo.
Esas son las diferencias básicas entre ambos. Lo mejor, si todavía estás indeciso, es que acudas a tu concesionario más cercano y comentes las opciones con él. Ellos te ayudarán a decidir en función de tus finanzas, tus necesidades y tus opciones.
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